Migración, Exilio, Territorio y Memoria: Construcción del sujeto político

Diálogo del exilio y la migración colombiana:  construir identidad desde la memoria

En la primera y segunda asambleas del CP Europa reflexionamos el tema de las víctimas, hicimos algunas consideraciones y acordamos tareas. En torno a las causas señalamos “que además del conflicto armado es la aplicación de un modelo político y económico excluyente, la implantación de megaproyectos por parte de las multinacionales, la destrucción de los ecosistemas y  fuentes de vida, la exclusión social y política que arrojan al destierro a comunidades campesinas, indígenas, afrodescendientes rurales y urbanas, convirtiendo sus derechos y luchas en actos de ilegalidad”.  Sobre la ley de víctimas dijimos que excluye al exilio, la diáspora, que no asume el marco del Derecho Internacional y que deja de lado la responsabilidad de los agentes del estado implicados en las violaciones de los DH.

Las propuestas acordadas fueron: que la ley víctimas incluya a quienes están por fuera del país, que debe estar todos los victimarios para que las víctimas puedan determinar quiénes las agredieron. Que es necesario construir un relato propio que recupere la historia de las víctimas individual y colectivamente. Se enfatizó en continuar un trabajo de concientización internacional sobre el papel que juegan las potencias y acuerdos como los TLCs en el conflicto sociopolítico y armado que vive el país. Además se hizo un llamado a  profundizar sobre la condición de ser víctima en exterior y entender que el exilio es un proceso complejo. Se ratificó el compromiso de una participación activa y continuada hacia una paz con justicia social.

En cuanto a las sociedades de  acogida se acuerdó exigir el reconocimiento y respeto de los derechos de los trabajadores migrantes y el de sus familias a partir del contenido de los convenios internacionales. Insistimos en reforzar las relaciones, el trabajo y la solidaridad con las distintas diásporas y los movimientos sociales y políticos en Europa hacia globalizar la resistencia y luchas por la soberanía de los pueblos.

Luego de las dos asambleas del CP (2014, 2015) han pasado hechos relevantes en el país,  como las movilizaciones de la Cumbre Agraria y los sectores indígenas, la inminencia de la firma de los acuerdos entre FARC- Gobierno, el anuncio de apertura de negociaciones entre Gobierno y ELN y el informe agresiones contra defensores (as) de DDHH en Colombia junio 2016 del programa  Somos defensores.

La legítima protesta social fue reprimida por la fuerza pública con saldo de varios muertos, heridos y centenares de detenidos. Los paramilitares siguen actuando en varios lugares del país y la última masacre fue el 26 y 29 de agosto en el Cauca cuando asesinaron a tres líderes del CIMA y cuatro indígenas del pueblo Awá aparecieron muertos. De igual manera el informe ¿Este es el fin? del programa Somos defensores del presente año, registra que 35 activistas de DDHH fueron asesinados en los primeros seís meses de 2016. La máquina de producir víctimas y desplazados sigue intacta y a toda marcha a pesar de los alardes del discurso del “fin de la guerra”.  Cada día salen del país dirigentes perseguidos (as) de distintos sectores sociales. En el texto conocido de los acuerdos, aún si firmar, entre FARC- Gobierno en el capítulo 5 de víctimas, no incluye nada específico en cuanto al exilio y el refugio, a pesar de que el FIV se hizo llegar un documento con consideraciones y propuestas. En cuanto al proceso entre Gobierno y ELN que aún no inicia, hallamos un elemento a relevar y es “ La participación de la sociedad será […] un ejercicio dinámico y activo, incluyente y pluralista” (Acuerdo de diálogo, 2016, I,1,c). En este sentido surge un compromiso clave de la migración y el exilio y es cómo participar en ese espacio y deberá ser una decisión a tomar en esta III asamblea del CP.

Luego del recorrido por la I y II asamblea del CP-Europa y un breve recuento de lo sucedido, retomamos el hilo de lo que creemos más relevante como tareas concretas desde la diáspora (migración y exilio), para precisar en esta III asamblea del CP- Europa.  Proponemos tres tareas:

Se requiere impulsar un Diálogo del exilio y la migración colombiana, desde su memoria, para construir identidad que sea “un relato de la memoria para articular las exigencias políticas del presente, indagar las diferentes formas de exclusión, marginación a la hemos sido sometidos […] son relatos que tejemos con las historias de opresión y de resistencias para continuar la lucha”. (Polanía, 2015). La memoria es un campo de disputa y allí debe aparecer la voz de las “víctimas” con un enfoque de género y diferencial. Tenemos que ir consolidando un discurso de la diáspora con la multiplicidad de la  voces de las mujeres, los afros, los indígenas, el campesinado, en fin las distintas expresiones generacionales de un desplazamiento forzado que ya tiene más de tres décadas. La “apuesta discursiva”  que debemos ir perfilando no pretende ser la única verdad “busca más bien permanecer alerta, sospechando de las respuestas que nos estabilizan, interrogando siempre al otro (a) y luchando por liberarnos, incluso de nosotros (as) mismas (os)” (Alvarez, 2014).

La III asamblea del CP Europa debe promover un diálogo europeo y con Colombia sobre el impulso a un movimiento mundial por la paz, pues el caso colombiano no está aislado de ámbito internacional y quienes agencia la guerra y las agresiones en los distintos lugares del mundo hacen parte del bloque de poder. En la actual coyuntura colombiana hay una tarea que es el plebiscito y debemos participar creativamente en este proceso, señalando que los acuerdos de Habana son un paso importante hacia la paz del país, no obstante es un acuerdo incompleto que se tiene que “profundizar y completar”, con otros procesos e iniciativas y sobre todo, con la “participación activa, decisioria y vinculante” de las comunidades en las regiones de Colombia y de su diáspora dispersa en más 40 países.

Debemos dialogar y aportar en la construcción de una estrategia internacional del CP pues como vivimos en distintos países de Europa, tenemos contactos y trabajamos con sectores sociales y políticos y espacios de debate y circulación de nuevas ideas. De igual manera debemos reforzar la coordinación y trabajo con los capítulos del CP y demás movimientos sociales y políticos en América y demás partes del mundo que hacen parte del bloque anticapitalista, antipatriarcal y anticolonial.

Proponemos dos interrogantes para profundizar la reflexión sobre este tema: ¿Cómo entendemos la paz desde y para el exilio y  la migración colombiana? y Cómo perfilar la identidad de la diáspora colombiana a través del ejercicio de la memoria histórica?

El Territorio

El objetivo definido para esta mesa consiste en trazar líneas de actuación a partir de una reflexión sobre el territorio de la migración y del exilio o diáspora en campos relacionados con los derechos sociales, políticos, económicos, culturales y civiles tanto en Colombia como en los diferentes países de recepción; consiste en hacernos conscientes de la importancia de estar en el exterior a pesar de la diferencias de vida de las unas y de los otros, que identifiquemos las circunstancias comunes que nos determinan independiente de las condiciones particulares en las que estamos: sitio o país, tiempo de estancia, situación administrativa, acceso a servicios o a derechos, barreras generacionales o de género, relacionamiento con instituciones, con el movimiento asociativo, con los autóctonos solidarios, o con otros migrantes, grado de adaptabilidad, grado de compromiso político o asociativo tanto con los procesos tanto en Colombia como en el sitio donde estamos

Desde nuestra condición de migrantes y/o refugiados/as, tenemos una relación compleja con nuestro país de origen y sus luchas, como también con las sociedades en las que nos toca vivir; muchas veces tenemos la sensación de ser personas flotantes que no pertenecemos del todo a ninguno de los dos escenarios, desarraigados de nuestras lógicas territoriales y acosados muchas veces por leyes injustas que impiden nuestra integración en las sociedades de “acogida”; no obstante, existe una fuerza y una oportunidad enorme para quienes hemos migrado sea huyendo de la injusticia económica global o de la persecución política y social, y es que finalmente, somos quienes podemos hacer mejor de nexo y relacionar nuestras vivencias y la lucha de nuestros pueblos de origen con las del pueblo en que nos ha tocado vivir y también, en sociedades diversas culturalmente, con los demás pueblos del mundo

Debemos comprender que, a estas alturas y en la fase de desarrollo en que se encuentra el sistema capitalista, no existen ya problemas puramente locales; las fuerzas económicas que alimentan la violencia, el saqueo y el expolio de nuestros pueblos, hace muchos años que han abandonado las lógicas locales y tienen un complejo sistema de interrelación multinacional que les ha dotado de enorme poder y que hace que, a día de hoy, el poder político esté supeditado absolutamente al poder económico de las grandes corporaciones; esto debe hacernos entender que los procesos de lucha, dignificación y paz con justicia, necesarios en Colombia y América Latina, no se dilucidan solamente en las selvas, campos y ciudades colombianas, sino que lo hacen, y cada vez más en despachos y oficinas en las metrópolis capitalistas que incendian conflictos en nuestros pueblos para mantener sus tasas de ganancia

Las guerras para extraer y robar los recursos naturales ha generado nuevos espacios conformados por grandes oleadas migratorias nunca antes vistas, precisamente por el control de los territorios estratégicos; una tendencia para enmendar errores históricos es solo considerar el tiempo y no ver el espacio pues se piensa este último como lugar inmóvil; hay dos visiones desde donde definir lo espacial: la ley de víctimas fue elaborada desde una visión espacial estado céntrica y es una superficie objetiva y fija y el único lugar posible es desde el estado; la visión translocal en cambio, es una visión espacial construida socialmente y es el movimiento el lugar que genera identidad política; es decir, la movilidad como lugar político y espacio de derecho que es desde donde se retroalimenta la identidad individual y se concreta la identidad colectiva del exilio y la diáspora; desde esta visión los actores fundamentales son las “comunidades translocales de diáspora” y los “refugiados en frontera” qué son lugares donde tradicionalmente se cree que no pasa nada

Para la parte conceptual sería bueno profundizar sobre “qué es territorio como proyecto de vida, proyecto sociopolítico y en la perspectiva de futuro” desarrollado por los procesos de las comunidades negras en Colombia, en esta concepción los territorios son espacios vitales; una afirmación relevante en estos tiempos de debates sobre la paz es el enfoque territorial y a partir de allí se propone que “la paz se construye en los territorios” y ello se interpreta fácilmente para quienes viven en el país, sin embargo, surge entonces para la diáspora colombiana un interrogante: cuál es el territorio desde donde hablamos y debemos construir la paz que nos corresponde? entonces, cuál es el territorio de la diáspora? es la suma de todo lo que somos y hacemos en los lugares en donde estamos? existe una identidad común en nuestras vivencias diarias?

Siendo que la ley de víctimas da un trato asimétrico y discriminatorio, uno es a las de adentro y otro a las de afuera que les exige que para satisfacer sus necesidades deben retornar del exterior; entonces nos preguntamos, es posible que la comunidad diaspórica colombiana sea integrada administrativamente al país? (del mismo modo que en su momento, el exilio chileno lo logró cuando los retornados se lo exigieron a su gobierno al final de la dictadura aparte de lograr también planes de retorno acordados con los países receptores); un gran número de refugiados y migrantes quieren regresar, y qué pasa entonces para quienes quieren quedarse? y qué sucede también para quienes deciden moverse? es posible poner en común nuestras necesidades y potencialidades para aportar en la construcción de paz y vida digna en donde estamos viviendo? cuáles son nuestros derechos?

En este nuevo escenario de movilidad, se debe recuperar el espíritu internacionalista del origen del movimiento obrero, siendo capaces de entrelazar vínculos y lazos con otros movimientos y actores sociales a lo largo y ancho del mundo, internacionalizando y haciendo participes a los demás pueblos del mundo de nuestra lucha por una paz que este engendrada en la igualdad y en un sentido amplio de profunda justicia social; los inmigrantes y refugiados colombianos en Europa, podemos ser un factor clave para construir este vínculo entre las clases subalternas de los distintos pueblos del mundo; desde una lógica transterritorial nuestra pertenencia a sociedades diversas nos hace actores privilegiados para conectarnos con las realidades de las sociedades de acogida y con las luchas de otros pueblos hermanos con quienes compartimos destinos semejantes; cómo, porqué y para qué debemos interrelacionamos o integrarnos a las luchas que nos unen con los otros pueblos del mundo?

Si logramos ser impulsores activos de procesos organizativos más amplios y federados que aglutinen a los demás migrantes y refugiados en los países en que vivimos, conectándonos a nivel europeo, podremos generar empatía y solidaridad activa con las luchas y esfuerzos del pueblo colombiano, podremos también ser actores en las luchas y reivindicaciones populares de las sociedades de acogida, podremos enfrentar juntos al enemigo común que así como bombardea Libia, llena de glifosato nuestros campos, podremos tener voz propia en un continente como el europeo en que la derechización, el racismo y la xenofobia crecientes pone en serio riesgo el futuro del planeta, y finalmente, podremos inyectar el aprendizaje del buen vivir y de nuestras lógicas ancestrales de lucha y resistencia a un mundo necesitado de una profunda transformación; entendiendo que, finalmente nuestro territorio no ha dejado de ser nuestra patria, simplemente se ha ampliado y ahora nos obliga a plantar batalla coordinada aquí, allá y dondequiera que el sistema capitalista dañe al ser humano y a nuestra madre tierra.

Información de contexto:

 

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